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Harvard revela las 4 mejores actividades físicas para cuidar tu salud
Especialistas en salud analizan prácticas deportivas vinculadas a la prevención de enfermedades y el envejecimiento saludable
La evidencia científica en medicina preventiva coincide en que la actividad física regular es uno de los factores más determinantes para mejorar la salud general y aumentar la esperanza de vida.
Recomendaciones de instituciones como la Harvard Medical School destacan cuatro tipos de ejercicio especialmente beneficiosos por su impacto global en el organismo: natación, tai chi, entrenamiento de fuerza y caminar.
Estas actividades no solo contribuyen al control del peso corporal, sino que también mejoran la salud cardiovascular, la movilidad articular, el equilibrio y algunas funciones cognitivas como la memoria.
Ejercicio y longevidad: la base científica
Los expertos en salud pública coinciden en que la combinación de ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza es clave para mantener la funcionalidad física con el paso del tiempo.
Las recomendaciones habituales incluyen realizar actividad aeróbica moderada durante aproximadamente 150 minutos semanales, junto con sesiones de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana.
Esto permite preservar masa muscular, mejorar la circulación sanguínea, fortalecer huesos y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 o las patologías cardiovasculares.
Natación: ejercicio completo y de bajo impacto
La natación es considerada una de las actividades más completas debido a su bajo impacto sobre las articulaciones. El medio acuático reduce la carga corporal, lo que la convierte en una opción adecuada para personas con dolor articular o enfermedades como la artritis.
Además, este ejercicio involucra grandes grupos musculares, mejora la capacidad pulmonar y estimula el sistema cardiovascular. También favorece la coordinación respiratoria y puede ayudar a aumentar el metabolismo de forma sostenida.
Tai chi: equilibrio entre cuerpo y mente
El tai chi, originario de la tradición china, combina movimientos lentos y controlados con respiración consciente. Este tipo de práctica se asocia con mejoras en el equilibrio, la flexibilidad y la concentración mental.
Estudios han mostrado que puede ser especialmente útil en adultos mayores para reducir el riesgo de caídas y mejorar la estabilidad corporal. Asimismo, su componente meditativo contribuye a disminuir el estrés y mejorar el bienestar emocional.
Entrenamiento de fuerza: clave para mantener la masa muscular
El entrenamiento de resistencia es fundamental para contrarrestar la pérdida natural de masa muscular asociada al envejecimiento. Mantener una musculatura activa no solo mejora la movilidad, sino que también incrementa el gasto energético en reposo.
Este tipo de ejercicio puede contribuir a una mejor regulación de la glucosa y a la protección de la función cognitiva en etapas avanzadas de la vida.
Caminar: el hábito más accesible y efectivo
Caminar de forma regular es una de las formas más simples y eficaces de actividad física. Su práctica constante se asocia con mejoras en la salud cardiovascular, reducción del colesterol, control de la presión arterial y fortalecimiento óseo.
Además, han vinculado el hábito de caminar con una menor incidencia de deterioro cognitivo y una mejor salud mental, incluyendo la reducción de síntomas de ansiedad y depresión.
Fuente larazon.es