Noticias de Salud
Cuánta altura se pierde a partir de ser adulto: la ciencia revela por qué ocurre y qué hacer para evitarlo
Perder algunos centímetros con el paso de los años es habitual, pero una disminución rápida de la estatura puede ser mucho más que una cuestión estética y convertirse en una señal que conviene vigilar
La primera vez que alguien compara su estatura actual con la que tenía de joven puede descubrir una diferencia que no esperaba. No suele ser un cambio repentino, sino el resultado de pequeñas modificaciones acumuladas durante décadas. El envejecimiento afecta a los huesos, los músculos, las articulaciones y la columna, y todos esos cambios terminan reflejándose también en la forma en la que nos mantenemos erguidos.
Por eso, la estatura adulta no permanece necesariamente estable para siempre. Con los años podemos perder altura, aunque cuánto se pierde y a qué velocidad depende de numerosos factores.
La columna es una de las grandes responsables
Una parte importante de esa reducción procede de la columna vertebral. Entre las vértebras existen discos intervertebrales que funcionan como estructuras amortiguadoras. Con el envejecimiento pueden producirse cambios degenerativos y pérdida de hidratación que afectan a su grosor y a la altura de los segmentos vertebrales.
A esto se suma el deterioro de la estructura ósea. La pérdida de densidad mineral puede debilitar las vértebras y, en casos más importantes, favorecer fracturas por compresión. También pueden aparecer modificaciones en la curvatura de la espalda, mientras que la pérdida de fuerza muscular dificulta mantener una postura completamente erguida.
La velocidad tampoco es idéntica durante toda la vida adulta. Un estudio longitudinal encontró que la pérdida de estatura aumentaba con la edad y era especialmente marcada en las mujeres, con descensos de alrededor de 3,7 centímetros en diez años entre las participantes de 70 años, frente a 1,5 centímetros en los hombres de la misma franja. Son cifras de una población concreta y no deben interpretarse como una regla universal.
No todos los centímetros tienen la misma importancia
Perder algo de estatura progresivamente forma parte del envejecimiento, pero una pérdida considerable o acelerada merece atención. La investigación ha encontrado una relación entre una reducción importante de altura y un mayor riesgo posterior de fracturas.
En un estudio realizado con más de 14.900 hombres y mujeres de entre 42 y 82 años, una pérdida superior a 0,5 centímetros al año se asoció con un mayor riesgo de sufrir cualquier fractura y, en particular, de fractura de cadera. Otros trabajos han encontrado resultados similares. Entre hombres de edad avanzada, perder tres centímetros o más se relacionó con un riesgo de fractura de cadera prácticamente dos veces superior al observado entre quienes habían perdido menos de un centímetro.
Esto no significa que encogerse sea la causa directa de una fractura. La pérdida de altura puede actuar como un indicador de otros problemas relacionados con el envejecimiento del sistema musculoesquelético, como osteoporosis, fracturas vertebrales o cambios degenerativos.
La osteoporosis, en concreto, puede esconderse detrás de una espalda cada vez más encorvada. En este caso, la pérdida de densidad ósea adquiere especial importancia porque puede avanzar sin síntomas evidentes hasta que aparece una fractura. Cuando afecta a las vértebras, estas pueden deformarse y contribuir a una reducción de la estatura y a una mayor curvatura de la espalda.
De hecho, medir periódicamente la altura puede proporcionar información útil para detectar cambios que justifiquen una valoración médica. En personas mayores, una pérdida significativa de estatura puede ser una razón para investigar la salud ósea, especialmente cuando existen otros factores de riesgo de osteoporosis.
Qué podemos hacer para conservar mejor la estatura
No existe una fórmula capaz de impedir completamente la pérdida de altura asociada al envejecimiento, pero sí hay medidas que ayudan a proteger los huesos y la musculatura.
El ejercicio es una de las principales herramientas. Las actividades de fuerza y los ejercicios con carga ayudan a mantener la masa muscular y favorecen la salud ósea. Caminar, subir escaleras, realizar ejercicios de resistencia y trabajar el equilibrio pueden formar parte de una estrategia de envejecimiento saludable, adaptada siempre a la condición física de cada persona.
La alimentación también cuenta. Mantener una ingesta adecuada de calcio y vitamina D, junto con una dieta equilibrada y suficiente proteína, contribuye al mantenimiento de los huesos y los músculos. En determinados casos, un profesional sanitario puede valorar si existe necesidad de suplementación.
Y hay otro aspecto que no conviene olvidar: la postura. Fortalecer la musculatura de la espalda y el tronco, evitar el sedentarismo prolongado y alternar las posiciones durante el día puede ayudar a conservar una postura más erguida.
Fuente larazon.es
Una disminución progresiva y pequeña no suele ser motivo de alarma. La situación cambia cuando la estatura cae varios centímetros en pocos años, especialmente si aparece dolor de espalda, una curvatura nueva o fracturas tras golpes leves.
La evidencia disponible indica que una pérdida de altura considerable no debería contemplarse únicamente como una consecuencia inevitable de cumplir años. Estudios en hombres y mujeres han relacionado determinados niveles de pérdida de estatura con mayor riesgo de fracturas y, en algunas investigaciones, también con una mayor mortalidad.
Esos centímetros que desaparecen con la edad pueden contar una historia sobre cómo está envejeciendo nuestro organismo. No podemos detener por completo ese proceso, pero cuidar los huesos, mantener la musculatura activa y prestar atención a cambios rápidos permite distinguir el envejecimiento normal de una señal que merece ser estudiada.