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La fatiga detrás de cinco enfermedades: descubren una conexión biológica oculta en el ADN

La fatiga detrás de cinco enfermedades: descubren una conexión biológica oculta en el ADN

Una nueva investigación identifica interconexiones entre la covid persistente, la encefalomielitis miálgica, el trastorno por estrés postraumático, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple


La fatiga profunda y continuada que sufren algunos pacientes con covid persistente, encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), trastorno de estrés postraumático (TEPT), artritis reumatoide y esclerosis múltiple podría tener más elementos en común de lo que se pensaba. Un estudio publicado en la revista Journal of Translational Medicine ha identificado una convergencia de redes biológicas entre estas cinco enfermedades, pese a que sus desencadenantes y manifestaciones son diferentes.

La investigación, liderada por científicos de la Universidad de East Anglia (UEA), en Reino Unido, y realizada en colaboración con Oxford BioDynamics, apunta a varios sistemas relacionados con la respuesta inmunitaria e inflamatoria, el metabolismo, la producción de energía en las mitocondrias y la respuesta al estrés. Los resultados podrían ayudar a entender por qué enfermedades tan distintas terminan provocando síntomas similares, como agotamiento extremo, problemas de concentración, alteraciones del sueño y disautonomía.
"Las enfermedades parecían no estar relacionadas cuando se analizaban a nivel de genes individuales, pero cuando estudiamos cómo interactúan esos genes en redes biológicas complejas apareció una imagen completamente diferente", explicó Dmitry Pshezhetskiy, investigador principal del trabajo, según recoge Ep.

La clave del estudio está precisamente en que los científicos no se limitaron a analizar la secuencia del ADN. Utilizaron EpiSwitch Orion, una plataforma que permite estudiar la arquitectura tridimensional del genoma, es decir, cómo se pliega el ADN dentro de las células y cómo las distintas regiones pueden interactuar entre sí para regular la actividad de los genes. Para ello, los investigadores combinaron datos genómicos publicados de estudios de asociación de genoma completo sobre covid persistente, TEPT, artritis reumatoide y esclerosis múltiple con datos de arquitectura tridimensional del genoma procedentes de un estudio previo sobre EM/SFC.
Los resultados mostraron que existe poca coincidencia directa entre los genes relacionados con cada enfermedad. Sin embargo, al integrar esos genes en redes de interacción, las cinco patologías mostraron una importante interconexión. El análisis identificó vías relacionadas con la señalización de citocinas e interferones, la regulación inmunitaria, la función mitocondrial, el metabolismo y los mecanismos neuroendocrinos y de respuesta al estrés.

"Esto sugiere que diferentes factores desencadenantes pueden converger en los mismos sistemas biológicos fundamentales y producir el mismo agotamiento clínico profundo", señalaron los investigadores.
Uno de los hallazgos que más interés ha despertado se encuentra en el análisis específico de la EM/SFC. Los investigadores identificaron a LAG3 como uno de los genes situados en una posición relevante dentro de la red biológica asociada a la enfermedad. LAG3 es un regulador inmunitario relacionado con el agotamiento de los linfocitos T, un fenómeno que puede aparecer cuando estas células permanecen activadas durante periodos prolongados. Su presencia en la red no demuestra que LAG3 sea la causa de la enfermedad, pero lo convierte en un candidato que deberá estudiarse en investigaciones posteriores.

El trabajo también identifica otros genes con una elevada conectividad dentro de las redes compartidas. Los autores subrayan, no obstante, que se trata de candidatos obtenidos mediante análisis computacional y que todavía es necesario comprobar experimentalmente su función.

Desarrollar biomarcadores
Los resultados abren además una posible vía para desarrollar biomarcadores que permitan identificar estas enfermedades de forma más objetiva. En particular, la posibilidad de detectar mediante análisis sanguíneos determinadas alteraciones de la arquitectura tridimensional del genoma podría ser relevante para enfermedades como la EM/SFC y el covid persistente, que actualmente carecen de una prueba diagnóstica universalmente aceptada.

Pero los propios investigadores piden cautela. El estudio no demuestra que la fatiga sea consecuencia directa de una única alteración biológica compartida. Por tanto, la convergencia encontrada podría reflejar mecanismos sistémicos compartidos, como la inflamación o la alteración metabólica, y no exclusivamente el síntoma de agotamiento.
Los autores consideran que estos resultados proporcionan un marco para investigar por qué desencadenantes tan diferentes como una infección viral, un trauma psicológico o una enfermedad autoinmune pueden terminar alterando circuitos biológicos relacionados. El siguiente paso será comprobar si estas conexiones se reproducen en pacientes y si alguno de los mecanismos identificados puede convertirse en una diana para el diagnóstico o el tratamiento.

 

Fuente larazon.es