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Confirman nuevas vías para tratar la alergia alimentaria con menos reacciones

Confirman nuevas vías para tratar la alergia alimentaria con menos reacciones

La edad, la gravedad de la alergia y el alimento implicado son determinantes para adaptar las pautas y reducir los riesgos


La inmunoterapia oral está cambiando el abordaje de la alergia alimentaria. Los últimos avances apuntan a que, en determinados pacientes, dosis de mantenimiento más bajas pueden proporcionar una protección clínicamente relevante con menos reacciones adversas.
En concreto, la inmunoterapia oral consiste en administrar cantidades controladas y progresivas del alimento al que el paciente es alérgico para aumentar su tolerancia. Aunque tradicionalmente se han utilizado pautas orientadas a alcanzar dosis elevadas, la evidencia científica está abriendo nuevas posibilidades. En el caso del cacahuete, por ejemplo, se ha observado que dosis de mantenimiento de unos 300 miligramos de proteína pueden resultar tan eficaces como otras más altas, con menos reacciones.

“Hoy contamos con estudios que muestran que dosis de mantenimiento pequeñas pueden aumentar de forma importante la cantidad de alimento que se tolera sin reaccionar”, explica el doctor Carmelo Escudero, jefe de Sección del Servicio de Alergología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid. El especialista subraya que el objetivo no tiene por qué ser el mismo para todos los pacientes. Mientras algunos buscan protegerse frente a pequeñas ingestas accidentales, otros aspiran a incorporar el alimento a su dieta habitual. “Son metas distintas y no necesariamente requieren la misma pauta”, señala Escudero.


Este cambio de enfoque, que permite adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona, es uno de los asuntos que se abordan en el Simposio Internacional de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que se celebra del 28 al 31 de octubre en Maspalomas, Gran Canaria, bajo el lema "Nuevos retos y oportunidades en alergia alimentaria".

La edad y la gravedad de la alergia marcan el tratamiento
La personalización depende de factores como la edad, el alimento implicado, las reacciones previas o la presencia de otras enfermedades alérgicas. Iniciar el tratamiento durante los primeros años de vida puede aumentar las posibilidades de alcanzar una tolerancia que se mantenga incluso después de suspenderlo. En adultos, en cambio, el objetivo suele centrarse en reducir el riesgo asociado a exposiciones accidentales. El impacto va más allá de la respuesta clínica. Aumentar el umbral de reacción puede reducir el miedo a comer fuera de casa, viajar o participar en celebraciones, situaciones que condicionan especialmente la vida de los niños con alergia alimentaria y sus familias.
Sin embargo, la inmunoterapia oral no está exenta de riesgos. Puede provocar reacciones durante el tratamiento y, en la mayoría de los pacientes, sus beneficios dependen de mantener una ingesta regular del alimento. Por ello, debe realizarse bajo supervisión especializada. Uno de los principales retos de la investigación es identificar la dosis mínima eficaz para cada paciente. Los especialistas también estudian nuevos biomarcadores que permitan anticipar la respuesta al tratamiento, así como la combinación con fármacos biológicos para mejorar la seguridad en los casos más complejos.

"Una línea clave es la intervención temprana: tratar en los primeros años de vida, con dosis bajas y subidas más lentas, para intentar cambiar la historia natural de la alergia y no solo protegerse de ella”, explica Sonia Vázquez, especialista en Alergia en el Hospital Clínico San Carlos. “El objetivo es poder explicar a cada paciente qué beneficio cabe esperar, qué esfuerzo requerirá y qué estrategia ofrece el mejor equilibrio en su caso”, concluye el doctor Escudero.
La evolución de la inmunoterapia oral apunta así hacia un modelo en el que el éxito no dependa únicamente de cuánto alimento consiga tolerar el paciente. “La combinación con fármacos biológicos es probablemente el cambio más inmediato”, dice Vázquez. “También se estudian otras vías, como la inmunoterapia epicutánea o sublingual, alérgenos modificados y adyuvantes. El objetivo final es una inmunoterapia a la medida de cada paciente”, finaliza la doctora.

 

 

Fuente larazon.es