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La actividad física ayuda a mitigar el riesgo genético de depresión
Los adultos más activos pueden experimentar una relación más débil entre la predisposición genética y la gravedad de la depresión
Incorporar actividad física a la rutina diaria puede parecer un paso sencillo para mejorar la salud, pero una investigación de la Universidad Estatal de Kansas, en Estados Unidos, publicada esta semana en «Nature Mental Health», sugiere que podría ser especialmente beneficioso para los adultos con predisposición genética a la depresión, ya que el deporte ayuda a reducir su riesgo y aliviar la carga de sus síntomas, así como para los futuros adultos.
El estudio, realizado por Denver Brown, profesor asistente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Kansas (K-State), junto con co-investigadores de la Universidad de Texas en San Antonio, la Universidad de Rhode Island y Vanderbilt Health examinó la relación entre el riesgo genético y la actividad física con el trastorno depresivo mayor en adultos, utilizando datos del programa de investigación All of Us de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), una iniciativa nacional para comprender mejor cómo las diferencias biológicas, de estilo de vida y ambientales influyen en la salud.
Los investigadores analizaron las respuestas a las encuestas, los historiales médicos electrónicos, los datos genéticos y los datos de actividad física a largo plazo de los dispositivos Fitbit.
«La depresión es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, por lo que es importante comprender cómo podemos reducir su impacto», afirma en un comunicado Brown.
«A medida que avanzamos hacia una medicina más personalizada -prosigue-, comprender el riesgo genético de un paciente podría ayudar a orientar las conversaciones sobre el estilo de vida, incluido el posible papel de la actividad física para ayudar a prevenir la depresión o controlar sus síntomas».
Brown explica que el estudio evaluó tanto si los participantes tenían un diagnóstico de depresión como la gravedad de sus síntomas para comprender mejor las experiencias de cada individuo.
«Si consideramos la depresión simplemente como un "sí o no" para el diagnóstico, estamos pasando por alto gran parte de la variabilidad que conlleva un diagnóstico», afirma. «Alguien puede tener algunos síntomas, pero no un diagnóstico formal. Algunos pueden tener síntomas moderados, y otros experimentan síntomas importantes», dice.
Para ofrecer una perspectiva práctica, los investigadores analizaron métricas comunes de los dispositivos portátiles de seguimiento de actividad, como los pasos diarios y los minutos de actividad física moderada a vigorosa registrados por los dispositivos Fitbit. Según Brown, ambas medidas mostraron un patrón consistente: el riesgo genético estaba menos relacionado con la gravedad de la depresión entre los adultos más activos.
Hacia una atención de salud mental más personalizada
Si bien este estudio se centró en adultos, la investigación más amplia de Brown también abarca etapas más tempranas de la vida. Gran parte de su trabajo se enfoca en promover la actividad física entre adolescentes y adultos jóvenes, examinando también cómo sus patrones de actividad física, sedentarismo y sueño interactúan para fomentar el bienestar mental y reducir el riesgo de trastornos mentales.
"Nuestra investigación es importante, sobre todo para los adolescentes y los adultos jóvenes, porque estas etapas de la vida coinciden con el pico de aparición de la ansiedad y la depresión, y también coinciden con una disminución sustancial en la participación en la actividad física", recuerda Brown.
Según Brown, a medida que los investigadores recopilan más datos sobre nuestros cuerpos, nuestra biología y nuestra salud mental, pueden comprender mejor cómo nos afectan estos factores y desarrollar enfoques más individualizados en el futuro.
«En materia de salud, no existe una solución única para todos», afirma. «Al aprovechar la gran cantidad de datos disponibles de programas como "All of Us", podemos comprender mejor quiénes son más vulnerables a las enfermedades crónicas y los trastornos mentales, y así ofrecer recomendaciones de estilo de vida adaptadas a sus necesidades. Estamos avanzando a pasos agigantados hacia un enfoque más personalizado de la salud, y este estudio representa un paso en esa dirección», añade.
Fuente larazon.es