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Estos son los nuevos beneficios para la salud del aceite de oliva virgen extra
La tradición popular lo califica como «oro líquido» y aunque pueda parecer una exageración, la ciencia ha demostrado, con creces, que se trata de una auténtica realidad.
El aceite de oliva, principalmente el virgen extra sin procesar (AOVE), es una joya nutricional con múltiples beneficios para la salud, tal y como se ha demostrado esta semana en el VI Congreso Internacional sobre Aceites de Oliva y Salud celebrado en Jaén con la presencia de los mayores expertos mundiales en nutrición y AOVE.
Salud cardiovascular, cáncer, diabetes, deterioro cognitivo, longevidad... Los beneficios del consumo regular de AOVE no paran de aumentar y lo hacen cada vez con mayor solvencia científica gracias al empuje de investigadores españoles a través de estudios de impacto mundial como Predimed y Predimed Plus.
Es el caso, por ejemplo, de Javier Pérez de Rojas, miembro del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Granada, quien ha dado a conocer la importante reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular, como infarto o accidentes cerebrovasculares, pero también de arteriopatía periférica, insuficiencia cardíaca y otras manifestaciones de alteraciones del corazón a largo plazo tras un gran trabajo de seguimiento con más de 7.000 personas.
En sus conclusiones, se confirma que el consumo elevado de AOVE se asocia con una reducción sustancial del riesgo cardiovascular en individuos de alto riesgo a largo plazo. Por el contrario, el aceite de oliva común, que carece de polifenoles, muestra asociaciones más débiles, lo que destaca la importancia de diferenciar los tipos de aceite de oliva en las estrategias de prevención cardiovascular a través de la dieta. «Esta es una de las novedades más destacadas que se han dado a conocer», reconoce el doctor Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Salud Pública en la Universidad de Navarra, profesor de Harvard y director del Centro de Investigación CiberOBN, quien recuerda que nada desdeñable son tampoco los resultados del trabajo Predimed Plus, presentados por Jordi Salas, quien ha liderado junto al profesor Miguel Ruiz Canela, un estudio muy importante publicado en «Annals of Internal Medicine». En concreto, en él confirma que la dieta mediterránea con aceite de oliva, junto al control del peso y al ejercicio físico, reduce un 30% el riesgo de diabetes.
Esa evidencia científica «made in Spain» está calando a nivel internacional, tal y como confirma la doctora Lina Badimon, fisióloga especializada en investigaciones cardiovasculares: «Las guías de práctica clínica de la Sociedad Europea de Cardiología y de la Sociedad Americana para la dislipemia ya mencionan explícitamente que un estilo de vida mediterráneo, en el que se incluya aceite de oliva virgen, es beneficioso. Y esto resulta fundamental».
No solo es cardioprotector
Aunque se trata de lo más evidente, el poder del AOVE va más allá de su efecto cardioprotector: «No solo se reduce la enfermedad cardiovascular, también disminuye el riesgo de cáncer de mama, como ha demostrado la profesora Estefanía Toledo, también presente en este Congreso, así como la reducción de la diabetes y el riesgo de declive cognitivo», apunta el doctor Martínez-González, quien hace hincapié en que «estamos viendo, además, cómo la expectativa de vida mejora, es decir, en personas mayores no solo se reduce el riesgo de algunas patologías, sino que su longevidad con dieta mediterránea en la que se incluye AOVE es superior».
¿Cómo hay que tomarlo?
Ahora bien, la pregunta del millón es cómo y cuánto AOVE debe tomarse. Los expertos lo tienen claro: «Debe tomarse crudo para aprovechar todas sus propiedades, ya sea para aderezar una ensalada o para tomar con pan en la tostada. Incluso como un pequeño aperitivo antes de comer, en vez de la mantequilla», confirma la doctora Badimon, quien recuerda que al freír o calentar se pierden algunas propiedades. Sin embargo, «también se puede emplear para cocinar», aconseja el catedrático de Salud Pública, quien detalla que «sumando todos los usos se recomendaría un consumo de unos 40-45 gramos al día, que esto vienen a ser como unas cuatro cucharadas soperas en total de aceite de oliva». Y esta recomendación de consumo es válida para cualquier persona sana, «ya que se ha demostrado que mejora enormemente la calidad de vida», concluye la doctora Badimon.
Fuente larazon.es