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Sofocos en la menopausia: por qué aparecen y cómo aliviarlos de forma natural

Sofocos en la menopausia: por qué aparecen y cómo aliviarlos de forma natural

Los sofocos en la menopausia pueden aparecer de repente y transformar unos minutos tranquilos en una sensación intensa de calor.

El rostro, el cuello y el pecho comienzan a calentarse, puede aparecer sudoración y, cuando el episodio termina, algunas mujeres sienten incluso escalofríos
No todas los viven igual. Para algunas son ocasionales y fáciles de manejar; para otras, se repiten durante el día o interrumpen el sueño con sudores nocturnos. Cuando esto ocurre de manera frecuente, el cansancio acumulado puede afectar al bienestar y a las actividades cotidianas.

Comprender qué ocurre en el organismo, cuánto suelen durar y qué situaciones pueden favorecerlos ayuda a afrontarlos con más tranquilidad. Además, determinados hábitos pueden contribuir a hacer más llevadera esta etapa.

Sofocos en la menopausia: qué son y por qué aparecen
Los sofocos son episodios repentinos de calor que suelen sentirse principalmente en la parte superior del cuerpo. Pueden acompañarse de enrojecimiento, sudoración, palpitaciones y una posterior sensación de frío. Los sudores nocturnos son, básicamente, sofocos que aparecen mientras se duerme y pueden provocar despertares.

La causa más habitual está relacionada con los cambios hormonales que se producen antes, durante y después de la menopausia. La disminución de los niveles de estrógeno puede hacer que el hipotálamo, la zona del cerebro que ayuda a regular la temperatura corporal, responda de forma más sensible a pequeñas variaciones térmicas.
Para una mujer que busca conocer mejor las alternativas disponibles durante esta etapa, siempre teniendo presente que un complemento alimenticio no sustituye la valoración ni las indicaciones de un profesional sanitario.
También es importante conocer qué hay detrás de los sofocos en la menopausia para poder identificar posibles desencadenantes y tomar decisiones relacionadas con los hábitos diarios.

¿Cuánto dura un sofoco?
La duración y la frecuencia cambian considerablemente de una mujer a otra. Un episodio puede durar aproximadamente entre uno y cinco minutos, aunque la intensidad puede hacer que la sensación parezca más prolongada. Algunas mujeres presentan varios episodios al día, mientras que otras los experimentan principalmente durante la noche.
La duración de los síntomas a lo largo de los años también es variable. Mayo Clinic señala que, en promedio, quienes presentan sofocos pueden experimentarlos durante más de siete años, aunque algunas mujeres los tienen durante más de una década.

¿Qué puede desencadenar los sofocos?
Los cambios hormonales son el principal factor asociado, pero ciertas situaciones pueden favorecer la aparición de un episodio o hacerlo más incómodo. Entre los desencadenantes que conviene observar se encuentran:

- Estrés y tensión emocional.
- Alcohol.
- Cafeína, presente en café, té y algunas bebidas energéticas.
- Tabaco, que también se relaciona con una mayor probabilidad de experimentar sofocos.
- Ambientes demasiado calurosos.
- Bebidas muy calientes o determinados alimentos picantes.

No todas las mujeres reaccionan de la misma manera. Por eso, llevar durante unos días un registro sencillo puede ser práctico: anotar cuándo aparece el episodio, qué se ha comido o bebido y cómo era el nivel de estrés permite detectar patrones personales.

Hábitos que pueden ayudar a aliviar los sofocos
No existe una estrategia universal que funcione igual para todas. Sin embargo, cuidar determinados aspectos de la rutina puede contribuir al bienestar general y facilitar el manejo de las molestias.

Alimentación y fitoestrógenos
Una alimentación variada y equilibrada es una buena base durante la menopausia. También puede ser útil moderar aquellos alimentos y bebidas que cada mujer identifique como desencadenantes.

Los fitoestrógenos son compuestos de origen vegetal presentes, entre otros alimentos, en la soja. Las isoflavonas de soja se han estudiado por su posible efecto sobre los síntomas vasomotores. Algunos análisis han observado una reducción modesta de la frecuencia o intensidad de los sofocos, aunque los resultados de las investigaciones no son uniformes.

Por ello, si se considera utilizar un complemento con fitoestrógenos o isoflavonas, conviene revisar su composición y consultar con un profesional sanitario cuando existan enfermedades previas, se estén tomando medicamentos o haya dudas sobre su conveniencia. “Natural” no significa necesariamente adecuado para todas las personas.

Ejercicio, relajación y descanso
Mantener una actividad física adaptada a las posibilidades de cada mujer puede favorecer la salud cardiovascular, muscular y emocional durante esta etapa. Caminar, nadar, realizar ejercicios de fuerza o practicar una actividad agradable son algunas alternativas.
El descanso también merece atención, especialmente cuando los sofocos aparecen durante la noche. Algunas medidas sencillas son:

- Mantener el dormitorio fresco.
- Utilizar ropa ligera y transpirable.
- Tener agua cerca de la cama.
- Procurar horarios de sueño regulares.
- Practicar respiración pausada o relajación antes de acostarse.
- Reducir cafeína o alcohol si se comprueba que aumentan las molestias.

Las estrategias de relajación y algunas prácticas mente-cuerpo pueden ser útiles para determinadas mujeres, aunque la respuesta individual puede variar.

¿Cuándo consultar al médico?
Aunque los sofocos son frecuentes, no es necesario asumir que hay que soportarlos cuando afectan a la calidad de vida. Es recomendable hablar con un profesional sanitario si son muy intensos, aparecen con frecuencia, alteran el sueño o dificultan el trabajo y las actividades habituales. Existen diferentes alternativas terapéuticas que pueden valorarse de manera individual.

También es conveniente consultar si los episodios aparecen por primera vez, son especialmente intensos o presentan características diferentes de las habituales. Aunque la menopausia es la causa más común, algunos medicamentos, alteraciones de la tiroides y otras condiciones pueden producir síntomas similares.

Una etapa que merece atención y cuidado
Los sofocos en la menopausia pueden resultar incómodos, pero conocer sus posibles desencadenantes permite adoptar medidas prácticas. Una alimentación equilibrada, actividad física, descanso, técnicas de relajación y una consulta médica cuando los síntomas interfieren con la vida diaria pueden ayudar a afrontar esta etapa con mayor bienestar y seguridad.

 

Fuente larazon.es