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Un estudio en ratones identifica un circuito cerebral que cambia la reacción ante una amenaza según el estrés vivido anteriormente

Un estudio en ratones identifica un circuito cerebral que cambia la reacción ante una amenaza según el estrés vivido anteriormente

Los investigadores observaron una pequeña región del hipotálamo y modificaron su actividad para comprobar cómo respondían los animales. El hallazgo aún no se ha demostrado en personas.


Dos animales se enfrentan a una amenaza parecida, pero no reaccionan igual. Uno ha pasado antes por una experiencia estresante y muestra una respuesta defensiva más intensa. Para averiguar qué ocurre entre ambos momentos, un equipo de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai estudió el cerebro de ratones mientras se movían libremente. El trabajo, publicado en septiembre en Nature, señala a una pequeña región del hipotálamo como una pieza que ayuda a ajustar la intensidad de esa reacción.
Se trata del núcleo hipotalámico anterior, una zona menos habitual que la amígdala o el hipocampo en las explicaciones sobre estrés. Los investigadores observaron que su actividad variaba según lo negativa que había sido una experiencia y que respondía con mayor sensibilidad en ratones sometidos antes a estrés. También detectaron una coordinación más estrecha con otras áreas cerebrales relacionadas con la amenaza.


Qué ocurrió al modificar el circuito
La observación no fue el único paso del experimento. El equipo aumentó y redujo la actividad de esa región y vio que la respuesta defensiva cambiaba con ella: más actividad se asociaba a una reacción más intensa; menos actividad, a una más suave. Además, al silenciar la vía que lleva información desde la amígdala hasta ese núcleo, el estrés anterior dejó de amplificar la respuesta ante una amenaza posterior.
La investigadora Denise Cai compara el efecto con un control de volumen. La imagen ayuda a entender el resultado, aunque el cerebro no funciona con un único interruptor. La amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal también forman parte de las redes estudiadas. En una explicación sobre otras funciones del hipotálamo se recuerda, además, que esta estructura participa en procesos corporales muy distintos.

Lo que todavía no sabemos sobre las personas
Los propios autores presentan el hallazgo como una pista para comprender la sensibilidad al estrés, no como un tratamiento disponible ni como una prueba de que en humanos ocurra exactamente lo mismo. Zachary Pennington, primer autor del estudio, señala que aún deben determinar qué papel tiene esta vía en las personas. Esa comprobación será necesaria antes de pensar en aplicaciones clínicas.
La investigación aporta una forma de estudiar por qué una experiencia pasada puede influir en la reacción siguiente. No significa que todas las personas que hayan vivido estrés respondan igual ni permite predecir quién desarrollará un trastorno. Como ocurre con otras investigaciones sobre cómo el cerebro usa experiencias previas, el valor del experimento está en señalar un mecanismo que ahora puede examinarse con más detalle.

 

Fuente larzon.es