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Un fármaco obliga a las células mutantes de cáncer sanguíneo a transformarse en glóbulos blancos

Un fármaco obliga a las células mutantes de cáncer sanguíneo a transformarse en glóbulos blancos

El interferón alfa las empuja a abandonar su estado de célula madre sanguínea cancerosa, convirtiéndolas en células de vida corta. Un hallazgo que abre la puerta a mejorar tratamientos para pacientes con neoplasias mieloproliferativas


Un medicamento utilizado contra determinados cánceres de la sangre parece esconder un mecanismo mucho más interesante de lo que se conocía. Investigadores de Weill Cornell Medicine han descubierto que el interferón alfa puede obligar a las células madre sanguíneas cancerosas a madurar rápidamente y convertirse en células con una vida mucho más corta, reduciendo así progresivamente la reserva que alimenta la enfermedad.
El hallazgo ayuda a explicar por qué este fármaco biológico puede beneficiar a pacientes con neoplasias mieloproliferativas, un grupo de cánceres que engloba la policitemia vera o la leucemia mieloide crónica. En este tipo de enfermedades, determinadas mutaciones del ADN provocan que las células madre de la médula ósea fabriquen cantidades excesivas de ciertos tipos de células sanguíneas, como glóbulos rojos, blancos o plaquetas.

Obligar a las células mutantes a cambiar de destino
El trabajo, publicado hoy en Nature Genetics, utilizó herramientas avanzadas de análisis unicelular para observar qué ocurría con miles de células sanguíneas antes y después de recibir interferón alfa. "Estos hallazgos aportan estrategias para nuevas formas de tratar estos y, potencialmente, otros tipos de cánceres de la sangre", afirmó la autora principal, la doctora Anna Nam, profesora adjunta de patología y medicina de laboratorio de Weill Cornell Medicine.
Las células madre sanguíneas se encuentran en la médula ósea y funcionan como una especie de origen común de prácticamente toda la sangre. De ellas proceden los glóbulos rojos que transportan oxígeno, los glóbulos blancos del sistema inmunitario y los megacariocitos responsables de producir las plaquetas.
El problema aparece cuando algunas de esas células madre adquieren determinadas mutaciones. En las neoplasias mieloproliferativas, esas alteraciones terminan provocando una producción excesiva de células del linaje mieloide, desequilibrando la composición normal de la sangre.

Los investigadores estudiaron concretamente a pacientes con trombocitemia esencial, una neoplasia mieloproliferativa caracterizada por la sobreproducción de megacariocitos y, como consecuencia, de plaquetas. Ese exceso aumenta el riesgo de complicaciones graves como un infarto de miocardio o un ictus.

Una falsa «emergencia» que termina agotándolas
El interferón alfa es una proteína antiviral producida naturalmente por el organismo que también puede administrarse como medicamento. Los científicos comprobaron que el tratamiento parece desencadenar en las células madre sanguíneas una respuesta similar a la que se produciría ante una infección.
Esa señal de emergencia las empuja a madurar rápidamente y convertirse en neutrófilos, unos glóbulos blancos especializados en combatir infecciones. La clave está en que los neutrófilos tienen una vida relativamente corta. Al forzar repetidamente ese proceso de diferenciación, la reserva de células madre sanguíneas va disminuyendo con el tiempo.

En los pacientes que respondieron al interferón alfa, las células madre sanguíneas mutantes resultaron más susceptibles a este proceso que las células no mutantes. El tratamiento, por tanto, no se limita a corregir temporalmente una cifra en un análisis de sangre: puede ir mermando la población alterada que contribuye a mantener la enfermedad.

El estudio encontró además un segundo efecto. El interferón alfa indujo a numerosas células madre sanguíneas a producir células del linaje linfoide, ayudando a recuperar el equilibrio frente al exceso de células mieloides característico de estas neoplasias.

Una pista para tratamientos más precisos
Los investigadores observaron otro cambio potencialmente beneficioso: el interferón alfa suprimió programas genéticos relacionados con la inflamación asociada al envejecimiento. En conjunto, los resultados ofrecen una imagen mucho más detallada de cómo un medicamento conocido desde hace tiempo consigue modificar la producción sanguínea.

El objetivo ahora no pasa necesariamente por administrar más interferón. Precisamente porque esta proteína interviene en numerosas funciones biológicas, su utilización puede venir acompañada de efectos secundarios significativos.

No obstante, según Nam, los resultados plantean la posibilidad de desarrollar formas más selectivas y potentes de explotar estos procesos para reducir las células sanguíneas mutantes, no solo en las neoplasias mieloproliferativas, sino potencialmente en otros cánceres hematológicos e incluso en algunos estados precancerosos.
En la actualidad, el equipo estudia si el interferón alfa producido naturalmente puede contribuir a determinadas enfermedades autoinmunes al activar de forma anómala esta intensa respuesta inflamatoria diseñada para combatir infecciones.

 

Fuente larazon.es