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Uno de cada tres problemas de salud se manifiesta en la piel

Uno de cada tres problemas de salud se manifiesta en la piel

Los resultados, publicados en la revista 'Nature Metabolism', arrojan luz sobre el papel distintivo y poco reconocido de un endulzante típico de refrescos y alimentos ultraprocesados


Expertos reclaman reforzar la formación dermatológica en un nuevo manual que recoge los últimos avances
Las enfermedades de la piel están aumentando en prevalencia y complejidad, impulsadas por factores como el envejecimiento de la población, los cambios en el estilo de vida, la exposición ambiental y el auge de la dermatología estética. Ante este escenario, la necesidad de mejorar el acceso a información médica fiable y formación especializada para garantizar un adecuado cuidado de la salud cutánea se vuelve fundamental.
La piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, no solo actúa como barrera protectora, sino que también refleja el estado general de salud. Muchas patologías sistémicas, desde enfermedades autoinmunes hasta infecciones o procesos tumorales, presentan manifestaciones cutáneas que pueden ser clave para un diagnóstico precoz.

En respuesta a esta necesidad, los dermatólogos Ricardo Ruiz, director médico de Clínica Dermatológica Internacional (CDI) y jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Ruber Internacional, y Pedro Rodríguez Jiménez, dermatólogo en CDI y jefe de Servicio Adjunto de Dermatología en el Hospital Ruber Internacional, han coordinado la obra «Dermatología Clínica y Estética» (Ed. Médica Panamericana), un tratado que reúne el conocimiento de expertos en las principales áreas de la especialidad y que busca servir como herramienta de referencia para los sanitarios.
La publicación aborda de forma integral las enfermedades inflamatorias, infecciosas, tumorales y genéticas de la piel. «En el manual hemos querido ofrecer una panorámica completa, desde lo más cotidiano hasta lo más complejo. Ahora en abril, elegirán plaza los nuevos MIR en España, y cada año parece que es polémico que en los primeros puestos elijan la Dermatología. En este manual se demuestra lo amplia que es la especialidad. En el ámbito inflamatorio, tratamos patologías de gran impacto en la calidad de vida como la dermatitis atópica y la psoriasis. En el bloque infeccioso, cubrimos desde infecciones bacterianas, víricas o fúngicas hasta enfermedades de transmisión sexual. Por supuesto, dedicamos un espacio crucial a la Oncología cutánea, diferenciando entre el carcinoma basocelular y el melanoma y sus tratamientos ya sean quirúrgicos o con fármacos orales o intravenosos. Finalmente, abordamos las genodermatosis, enfermedades raras de base genética que requieren un diagnóstico extremadamente preciso», explica Pedro Rodríguez.
Además de esto, añade Ricardo Ruiz, «estamos viviendo una era dorada gracias a la terapia biológica y los inhibidores JAK, que han cambiado radicalmente el pronóstico de pacientes con enfermedades crónicas inflamatorias. Ya no solo tratamos síntomas, vamos a la diana molecular y conseguimos remisiones prolongadas. También ha habido un salto cuántico en el diagnóstico no invasivo, como la microscopía confocal, que nos permite realizar una “biopsia virtual” en tiempo real sin necesidad de bisturí».

La dermatología es, también, una especialidad donde antes han calado la telemedicina y la IA. «Es una disciplina visual por definición, lo que facilita la teledermatología para el cribado rápido, reduciendo listas de espera drásticamente. La IA, por su parte, es una herramienta de apoyo al diagnóstico extraordinaria para detectar patrones imperceptibles al ojo humano. Sus ventajas: accesibilidad, rapidez y una mayor precisión en el seguimiento de lesiones sospechosas, y hoy en día además, el acceso remoto a un diagnóstico en zonas rurales o en zonas con alta demanda. El inconveniente: riesgo de perder el “ojo clínico” y la exploración física directa, que es insustituible. Además, la IA debe ser siempre un copiloto del médico, nunca el conductor, para evitar sesgos diagnósticos».
Y, en los últimos años se ha producido un «boom» de la Medicina estética debido, según Rodríguez, por una parte, a la «democratización de los procedimientos (se han abaratado, son en general menos invasivos y por tanto con recuperaciones inmediatas) y, por otra, la influencia de la cultura de la imagen y las redes sociales. Sin embargo, lo más importante es que el paciente hoy entiende que la estética no es solo vanidad, sino salud cutánea y bienestar emocional. El dermatólogo es el profesional que mejor conoce la estructura de la piel para realizar estos tratamientos con seguridad».Y es que el creciente interés por estos tratamientos y la proliferación de información no contrastada –sobre todo en entornos digitales– están generando nuevos retos para profesionales y pacientes. El uso inadecuado de técnicas mínimamente invasivas o la banalización de procedimientos médicos puede derivar en complicaciones evitables.

 

Fuente larazon.es