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Una nueva estrategia vacunal logra prevenir el herpes genital

Una nueva estrategia vacunal logra prevenir el herpes genital

Combina una primera dosis intramuscular- similar a la de una vacuna convencional- con una segunda intervención localizada en la vagina


Investigadores de la Escuela de Medicina de Yale han dado un paso decisivo hacia una futura vacuna contra el herpes genital gracias a una estrategia inmunológica de doble vía que, en modelos preclínicos, ha logrado prevenir la infección en la mayoría de los animales tratados. El hallazgo, publicado en Science Immunology, abre una vía prometedora para combatir una enfermedad crónica, altamente prevalente y cargada de estigma social, para la que no existe actualmente ninguna vacuna preventiva.


El herpes genital, causado por el virus herpes simple tipo 2 (VHS‑2), afecta a millones de personas en todo el mundo. Aunque los tratamientos antivirales permiten controlar los brotes, no eliminan el virus ni evitan la transmisión. Uno de los principales obstáculos para desarrollar una vacuna eficaz ha sido la dificultad de generar una respuesta inmunitaria robusta en la mucosa vaginal, que es la puerta de entrada del virus en las mujeres. Las vacunas intramusculares tradicionales activan el sistema inmune, pero no logran establecer suficientes células defensivas en el tejido donde se produce la infección.

El equipo, liderado por la inmunóloga Akiko Iwasaki, ha abordado este problema con una estrategia denominada "prime and pull", que combina una primera dosis intramuscular- similar a la de una vacuna convencional- con una segunda intervención localizada en la vagina. Esta segunda fase utiliza nanopartículas diseñadas para atraer y activar células inmunitarias directamente en el epitelio vaginal, reforzando la protección justo en el punto crítico de entrada del virus.

El estudio describe el desarrollo de BEACON, unas nanopartículas que combinan un fragmento de ADN inmunoestimulante con una quimiocina capaz de dirigir células inmunitarias hacia la mucosa. Este diseño permite reclutar linfocitos y generar anticuerpos locales sin desencadenar la inflamación que provocaban aproximaciones anteriores. Según los autores, el reto consistía en crear una partícula estable, eficaz y segura, capaz de superar las limitaciones de las estrategias previas.


En los experimentos, los investigadores administraron primero una vacuna intramuscular contra el virus y, posteriormente, aplicaron BEACON junto con antígenos virales directamente en la vagina de ratones hembra. Los animales tratados desarrollaron una respuesta inmunitaria local intensa y duradera, con presencia de células y anticuerpos específicos en el tejido vaginal durante al menos seis meses. Cuando fueron expuestos al virus, el 80% de los ratones que recibieron el tratamiento completo no mostró signos de infección, frente al 40% de los que solo recibieron la vacuna intramuscular.

Los investigadores destacan que esta estrategia no solo potencia la inmunidad local, sino que lo hace de forma selectiva, activando únicamente las células necesarias y evitando una inflamación excesiva. Esto permite utilizar dosis más bajas del componente de ADN, reduciendo riesgos y mejorando la tolerabilidad. Para Iwasaki, el avance es significativo porque demuestra que es posible inducir inmunidad protectora en la mucosa vaginal de forma segura y sostenida.
El siguiente paso será evaluar si esta aproximación puede utilizarse no solo para prevenir la infección, sino también para tratarla. El equipo trabaja ya en adaptar la formulación para su uso en humanos, en colaboración con el laboratorio de Eric Appel en Stanford, con el objetivo de desarrollar un formato que funcione como un supositorio vaginal. También estudian una vía nasal que permitiría aplicar la estrategia en hombres, atrayendo la respuesta inmunitaria hacia la mucosa nasal.
La estrategia "prime and pull" podría aplicarse a otras infecciones que requieren inmunidad localizada, como las transmitidas sexualmente o las que afectan a mucosas respiratorias. La posibilidad de dirigir la respuesta inmunitaria hacia un tejido concreto abre nuevas oportunidades en el diseño de vacunas de próxima generación.

 

Fuente larazon.es